Eventos meteorológicos extremos

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A medida que las temperaturas promedio globales de la superficie (especialmente las temperaturas de la superficie de los océanos) se incrementan, las tormentas que se desarrollan contendrán más energía. Según el IPCC (2013), los ciclones tropicales, como los huracanes del Atlántico y los tifones del Pacífico, se han vuelto más frecuentes e intensos, con vientos y precipitaciones más fuertes y duraciones más largas, desde finales de la década de los setenta (Figura 18).

Figura 18. Series de tiempo de la temperatura de la superficie del mar Atlántico tropical tardío en el verano (azul) y el índice de disipación de energía (verde), una medida de la actividad de huracane, de la cual depende de la frecuencia, duración e intensidad de los huracanes durante una temporada.1

En Filipinas, en particular, el aumento de la intensidad de las tormentas en los últimos diez años ha sido devastador. En noviembre de 2013, más de 6.000 personas murieron por el Super Tifón Haiyan, una tormenta de categoría 5 con la mayor velocidad del viento registrada en tierra. En diciembre de 2012, el tifón Pablo impactó contra la parte sureste de Mindanao, Filipinas, y causó más de mil muertes y miles de millones de dólares en daños a la propiedad. Un año antes, el noroeste de Mindanao fue golpeado por el tifón Sending que también causó cientos de muertes y miles de millones de dólares en daños. Sólo un año antes de eso, los tifones eran eventos muy raros en esta zona. La Figura 19 muestra el aumento en la frecuencia de eventos meteorológicos catastróficos en todo el mundo entre 1980 y 2011.

Figura 19. Las frecuencias cada vez mayores de eventos catastróficos en el mundo, según lo resumen las compañías internacionales de seguros1

  • 1.

    2015 Münchener Rückversicherungs-Gesellschaft, Geo Risks Research, NatCatSERVICE – As at January 2015. Used with permission.