Distribución del agua y precipitación

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Figura 16. Estas fotografías muestran el retroceso del Glaciar Pastoruri de Perú entre 2001 y 2009. Hoy, lo poco que queda del Pastoruri ya no es técnicamente un glaciar, porque no acumula hielo en el invierno para liberarlo en el verano. 1

Un estudio reciente sobre Seguridad Global del Agua estimó que durante los próximos 10 años, muchos países experimentarán problemas con el agua, como escasez, mala calidad e inundaciones. Como vimos en el Capítulo del Agua, es posible que la disponibilidad de agua dulce no sea suficiente para satisfacer las demandas de agua en el futuro, como ya es el caso en la parte occidental de Estados Unidos y en muchos países de África y Asia.

El cambio climático global es uno de los impulsores de estos problemas del agua. Por ejemplo, el cambio climático también ha provocado que los patrones de distribución de las nieves y las lluvias cambien en muchas partes del mundo. Muchas naciones del mundo dependen de la nieve acumulada de la montaña que se derrite para obtener agua dulce en el verano. Sin embargo, las altas temperaturas causadas por el cambio climático continuarán convirtiendo las nevadas de invierno en lluvia, que rápidamente se escapa de las montañas y disminuye la acumulación de nieve, reduciendo así la cantidad de agua almacenada en la capa de nieve que estará disponible en el verano.

Figura 17. En 2010, Rusia sufrió una severa ola de calor en el verano con temperaturas que alcanzaron los 101° F (38.33° C), temperaturas promedio de 14° C más altas de lo normal en julio. Los incendios forestales se incrementaron enormemente en Rusia al igual que el debate sobre el papel del cambio climático global en la ola de calor. Ve un resumen de este debate.1

En América del Norte, la disminución de la capa de nieve ya está afectando a California, un estado que depende de la capa nieve para 30% de su suministro de agua. Del mismo modo, en Sudamérica, Perú y Chile también dependen en gran medida del agua de deshielo del glaciar y las capas de nieve durante la primavera y el verano, pero sus principales glaciares se están reduciendo (Figura 16). Kenia, en África, depende del glaciar de la cima del Monte Kilimanjaropara proporcionar agua que da vida a todas las personas que viven en la montaña y en sus faldas. Sin embargo, aproximadamente 82% de este glaciar se ha derretido desde 1912 y en la actualidad las personas se están moviendo más y más hacia la cima de la montaña en una lucha por obtener agua cada vez más escasa. Al ritmo actual de fusión, se prevé que este glaciar desaparezca por completo en menos de 15 años.

Mirando hacia el futuro

En la sección de Cambio climático global y Acción conoceremos sobre los esfuerzos que se hacen en África para combatir el cambio climático en su programa de Acción contra la Desertificación

La reducción de los glaciares y la capa de nieve también pueden reducir los flujos fluviales. En el Capítulo del Agua leímos sobre el río Ganges, el cual se origina en el Himalaya y es una importante fuente de agua para la mayor parte de la India. El glaciar y la nieve se funden para abastecer los flujos de verano en los principales ríos de Asia, incluidos los ríos Ganges y Brahmaputra de la India, y los ríos Amarillo, Yangtze, Mekong en China. A medida que los glaciares disminuyen de tamaño debido al calentamiento global, también lo hace la fuente de agua para estos importantes ríos.

Las sequías también disminuyen la disponibilidad de agua para muchos en el mundo. Por ejemplo, las sequías reducen el flujo de agua en los ríos más pequeños, causando que los pastores nómadas, como los de Mongolia, se muevan hacia los ríos más grandes. Desafortunadamente, la mayor concentración de pastores en los ríos más grandes destruye la vegetación de estos pastos junto al río, los cuales se llaman pastos ribereños. Estos pastos no pueden sostener densidades tan altas de rebaños de pastoreo.

Los largos períodos de sequía en África Oriental y Australia han provocado la muerte de un gran número de animales domesticados y de vida silvestre. En el cinturón de trigo de Rusia y en el oeste de Estados Unidos, largas sequías han provocado enormes incendios forestales que destruyen la vegetación que estabiliza el suelo (Figura 16). Las áreas que han experimentado sequías e incendios forestales son susceptibles a los deslizamientos de lodo, los cuales son causados por intensas tormentas de lluvia que pueden seguir a la sequía y los incendios forestales.

Las lluvias torrenciales intensas también son cada vez más frecuentes en general. El aumento de las tasas de evaporación del agua superficial del océano debido a las temperaturas más cálidas del aire y el agua proporciona más vapor de agua para las lluvias, transformando las lluvias suaves en tormentas intensas, como los pastores mongoles están experimentando.

Las lluvias más intensas pueden saturar los sistemas de drenaje de aguas lluvia en las ciudades. En áreas más rurales, las lluvias intensas pueden causar una mayor erosión del suelo y daños a los cultivos agrícolas, y pueden matar a animales de granjas, la vida silvestre y las personas que son arrastradas a arroyos y ríos inundados. Por ejemplo, en 2012, una intensa tormenta de lluvia se cernió sobre Beijing, China, lo que resultó en casi 200 mm de lluvia durante un período de diez horas, lo que provocó inundaciones en muchas zonas de la ciudad. Episodios de lluvias torrenciales similares han afectado a Europa Central, Grecia y Estados Unidos

Otra preocupación es el impacto del calentamiento del agua de los océanos en las corrientes de circulación oceánica globales o el transportador oceánico, que a su vez afectará el clima regional y los patrones de precipitación.